Zadie Smith en un bocado

Posted: 7 septiembre, 2017 by Marilú

Dice Zadie Smith:

“Hay escritores con ideas, sentimientos y vidas poco habituales. Yo no tengo nada de eso. Solo cuento con la capacidad de hablar con precisión de sentimientos muy comunes”

Diría que lo habitual es algo tan variable como unido al ombligo, a fin de cuentas, algo es común en cuanto deja de ser extraordinario y sale de la circunferencia de lo que consideras vida normal, véase, una estudiante de filología inglesa que publica algunos relatos cortos que llaman la atención de un editor, el mismo que le ofrece un contrato para escribir una novela, antes de estar si quiera en el ideario de su autora. Hablamos de Dientes blancos, publicada en 1997, un éxito internacional y una etiqueta de bestseller. Después una segunda novela (El cazador de autógrafos) que no recibiría la misma aceptación de crítica, aunque le permitiría superar un bloqueo creativo y continuar, ahí sí, con otra, Sobre la belleza, de mejor recibimiento y premios adquiridos, para nuevas reflexiones, Smith considera el derecho a Cambiar de idea, edita la antología El libro de los otros y hace un año publica su novela de madurez (no sé si del gusto, tal calificación), NW London.

A grosso modo esta es su carrera sin hacer detenimiento y bien, gracias, hoy por hoy Zadie Smith imparte talleres de escritura, la señalan como una de las voces más destacadas de habla inglesa y lo único que puedo decir es que he leído su primera novela.

Dientes blancos se inicia con el intento de suicidio de uno de sus personajes, Archibald Jones nos va llevando en un peregrinaje rocambolesco por los canales de su prosa. Una escritura para insomnes, no debes pegar ojo si quieres captar la astucia. Estimulante la par que divertida pero sobre todo inteligente. La novela se construye en torno a varios personajes, el primero de origen británico, se une  con una mujer jamaicana, son los Jones, amigo él (Archibald) de Samald, que ya tiene esposa, que tendrán hijos, que conformarán los Iqbal (bengalíes) y que serán empujados a mezclarse con los Chalfens (judíos o católicos). Un maremagnum de creencias e ideologías que influyen en las decisiones, de forma tan determinante que el lector queda atónito ante las propuestas. El armazón en torno a ciertos años y a los núcleos familiares dan la estructura a la novela, cuyo final se desvela tan trivial como subjetivo, pero sobre todo, bien cerrado.

Pero sin duda contar todas estas historias y otras similares sería difundir el mito, esa mentira perversa de que el pretérito siempre es imperfecto y el futuro, perfecto. Dientes blancos 

Una lectura que disfrutas, para eso fue concebida, pero que no da tregua, es decir, se puede hacer árida, mantener el interés requiere una cuota de implicación del lector que para mi siempre es adictiva. Además de resultar exótica en cuanto a sus diferencias, porque para Smith lo habitual, es la convivencia en un barrio multicultural, multiétnico, obrero, de gran componente migratorio. Podríamos decir que para nosotros también pero no, la interculturalidad es un pan que cada país amasa a su manera, fruto de la tierra.

Lo mejor que extraigo de su lectura es: Zadie Smith. Afirma que cuando intentó releer Dientes blancos se sintió “sobrecogida por la náusea”, que “quería exponer que las crisis existenciales no son dominio reservado de la población blanca” y que le interesa la gente que no tiene mucho poder. La Zadie Smith que quisieron hacer icono (del que salió escabullendo), a la que le cuesta conceder entrevistas, esa que fue niña de clase media-baja en un barrio obrero inglés, cuyos referentes literarios son Nabokov, Dickens, Keats, Wharton, Jane Austen, Philipp Larkin y Forsters, y dicen, esta  (Dientes blancos) no es su mejor obra, razón por la que me froto las manos esperando saber del resto y a la que me gusta “oír” decir:

“En mi vida como lectora ha habido escritores de los que he amado la mitad de lo que han escrito y he odiado la otra mitad. Pero hay algunos escritores de los que amo todo y con ellos tienes una relación especial. Así que esperas tener lectores así, pero también estás muy feliz de que haya gente a la que le guste uno de tus libros o uno de tus ensayos. Al final tienes que estar agradecido de que a la gente le importe lo que haces.”

Entrevistas: ABCEl País

Otros enlaces Zadie Smith (ArborEstandarteLibrópatas)


Para ser un icono femenino básicamente tienes que estar muerta. La muerte ayuda. Creo que prefiero estar viva a ser un icono.

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