Tenemos que hablar de Kevin (Lionel Shriver)

Posted: 3 septiembre, 2017 by Marilú

Tenemos que hablar de Kevin (Lionel Shriver)

Editorial Anagrama
616 páginas
El título es admonitorio, obliga, apela, hace parte, envía un mensaje. Tenemos que… Hablar. 
Una recopilación de cartas, las que envía Eva a su marido Franklin. Un barrido preciso de sus vidas, el encuentro con alguien enlaza con recuerdos del pasado y catapulta al presente, sobrevive, por encima del bien y del mal. No hay artificios, esta es su historia.
El secreto es que realmente no hay ningún secreto. Eso es lo realmente deseamos ocultar a nuestros hijos, y esa ocultación es la verdadera conspiración de los adultos, el pacto que mantenemos, el Talmud que tratamos de proteger
De Kevin.
Cualquier lector puede esperar a un chico malo, incluso muy malo, mentiría si dijera lo contrario, no ofrece nada que no sepas, el soniquete noticiario, explotados shows, dramas a disección, viejas historias teñidas en sangre de manos nuevas, un horror que se torna inconcebible. La maldad no puede estar bien vista pero el carácter irremediable de hablar de niños, menos.
De Eva.
Por su nombre y razones bíblicas, causa primera de pecado, el estigma parece incluir a nuestra protagonista, hablando de responsabilidades, una mujer, madre, último eslabón en la cadena de responsabilidades. Su personalidad gélida nos hace dudar, ella misma sentencia: “No caen bien las madres que no muestran afectos por sus hijos. Bien es verdad que a mi tampoco me caen bien esas madres” ¿Qué resolución tomamos al respecto de la escribiente? el veredicto se alarga en sus seiscientas páginas de tensar la cuerda.
De necesidades.
Eva nos cuenta cómo decidieron tener un hijo, cuando vino al mundo, qué fue antes, después, quién tiró el bote de tinta roja en su oficina. Sumas y te retraes expectante. Tras las primeras doscientas páginas tuve dos certezas, la primera era que me intimidaba continuar, la segunda es que una vez asomada no había retroceso posible.
Tenemos que hablar de esta novela. Certezas que requieren un intercambio. Hablamos para aflojar el nudo en el lector. Una tensión que amonesta, señala conductas equivocadas pero sobre todo se mantiene. Aquí lo espléndido. Permanecer sin fisuras, ocupando tu mente cuando ya no estás en ella, alimentando la necesidad impúdica de saber qué sucedió pese a que hablamos de correspondencia al detalle, la meticulosidad hecha párrafos… delineando ideas, planteando asuntos varios en torno a crianza, televisión, ley en menores, maldad y buenos motivos. Correr no va con ella pero carcomer le va como anillo al dedo a esta lectura, pese a que no suelo establecer muchos rankings de lo mejor puedo declarar y así declaro que me fascinó por la inquietud manifiesta entre sus cartas y el vacío instalado para sentarme a compartir impresiones. Seré yo quien hable de Kevin y serás tú quién necesite hablarlo una vez lo conozcas.
 
“Solo es posible castigar a quienes tienen esperanzas que se puedan frustrar o vínculos afectivos que se puedan cortar, a personas que se preocupan por la opinión que tengan de ellas los demás. Sólo se puede castigar a quienes aún conservan algún resto de bondad”
Lionel Shriver (Tenemos que hablar de Kevin)

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