El sentido de un final (Julian Barnes)

Posted: 14 agosto, 2018 by Marilú

Anagrama, 192 páginas

Empezaré hablando de tres palabras: complejo, difícil y complicado. Cuando algo está compuesto por varias partes es complejo. Si nos supone mucho esfuerzo y aprendizaje podríamos considerarlo difícil. Ahora bien, si sumamos complejo y difícil estamos ante algo realmente complicado.

No se espanten “El sentido de un final” resulta compleja (si analizamos varios planos de la novela), requiere algo de esfuerzo (sin llegar a dificultad), lo complejo es ponerse con la reseña. Allá vamos.

Julian Barnes parte de la amistad de tres chicos y la inclusión de un cuarto en la pandilla. Coinciden en su etapa de instituto, se dispersan en el periodo universitario y se diluyen con la madurez. Uno de ellos, Tony Webster, ejerce de narrador y nos relata como llegó Adrián a al grupo, sus aptitudes, su inteligencia, las réplicas que dio a algún profesor…, el como todos admiraban la coherencia de este chico y el mito quebró.

Lo complejo y lo  difícil

La novela se divide en dos partes. La primera fluye e invita a acompañar a estos chicos. Como reproche se puede decir que rozan lo insufrible, me explico. Están en la edad de la certeza absoluta, creen saberlo todo y afrontan determinados eventos con una banalidad y humor exasperantes. No obstante, por ahí pasamos todos.

En la segunda parte Tony Webster (el narrador) ya es adulto, está divorciado y tiene una hija. Si de adolescente Tony se salía un poco del tiesto, de mayor no mejora. Barnes conecta con el pasado de su protagonista al introducir una carta y una pequeña herencia de alguien insospechado (si no lees la sinopsis previamente).

He aquí el poquito de esfuerzo. En esta segunda parte prima la reflexión. Se acompaña a Tony al encuentro del final y es ese, un final, el que podríamos entender como inconcluso, o bien, asumir que el pleno sentido es el que queramos darle.

Barnes resulta irreprochable en el uso del lenguaje, la precisión y construcción de la historia. No obstante, lo que se puede contar de forma directa el autor lo desarrolla a un ritmo lento y con una escritura densa. El tono es el adecuado para que el lector acompañe las disquisiciones de su narrador y se pregunte, junto a él, sobre el sentido o falta del mismo en determinadas decisiones. Barnes se escuda en la trama (en un par de hechos que se repiten) para hacernos pensar sobre el discurrir del tiempo, el cómo construimos nuestra historia personal y en consecuencia nuestra identidad.

El sentido de un final es una novela a reposar. Justo el tipo de historia que escogemos con tiempo y ganas, no tanto por su número de páginas, sino por la energía que requiere para asumir el mensaje. Lo curioso: Es encontrar interpretaciones tan diversas respecto a la historia y su desenlace.

¿Cuántas veces contamos la historia de nuestra vida? ¿Cuántas veces la adaptamos, la embellecemos, introducimos astutos cortes? Y cuanto más se alarga la vida, menos personas nos rodean para rebatir nuestro relato, para recordarnos que nuestra vida no es nuestra, sino sólo la historia que hemos contado de ella. Contado a otros, pero, sobre todo, a nosotros mismos.

Emoción predominante: Incomodidad, estamos ante uno de esos personajes que sacan la “mejor” de ti.

Para quienes prefieren construir sentidos

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  • Intimidad (Hanif Kureishi) Otra de esas historias donde te embarcas para salir no se sabe muy bien por qué puerta.

8 Comments

  • Norah Bennett 14 agosto, 2018 at 10:24 am

    Me declaro fan de la frase final de la puerta.
    A ver, no, con esta no me lías. Este verano, con La investigación de Claudel ya he cumplido con eso de poner las neuronas a pleno rendimiento. Encima no nos podemos quejar del personaje cuanto queramos porque “nosotros también fuimos asi” y que hace mucho calor para abordar densidades y que no me apetece dar vueltas para organizar el final. Aunque algo de curiosidad me ha entrado pero no. Me mantendré firme esta vez. Huyo.
    Besos de nieta cobarde.
    PD soldado que huye sirve para otra batalla.

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    • Marilú 14 agosto, 2018 at 12:26 pm

      Bueno, me sé de uno que te cierra la puerta literalmente en la cara (Carrère) y no he vuelto a leer nada suyo del impacto.
      Este verano me he metido en unas arenas que no sé a santo de qué esas ganas de perderse, pero bien, una ida de olla tras otra y tiro porque me toca. De todas formas, debo decir que esta sí que la entiendo (que no es poco). Es denso porque para decirte algo le dedica sus buenas líneas pero se disfruta, eso no lo tomes por crítica.
      Besos desde el campamento

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  • Buscando mi equilibrio 14 agosto, 2018 at 4:20 pm

    Pues no sé si te habrá supuesto una ardua tarea llevar a cabo la reseña, pero yo te he entendido perfectamente.
    Aunque no tiene que ver, me ha recordado un poco a Cuatro amigos de Trueba, que se me hizo bola.
    No voy a decir ni sí ni no, es la primera reseña que veo y me gustaría indagar un poco más.
    Ya te contaré si me animo o la dejo pasar.
    Besos.

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    • Marilú 15 agosto, 2018 at 1:00 pm

      No leí el de Trueba (de hecho, aún no leí nada suyo) así que no te puedo decir si se parecen. De todas formas si ha quedado claro y ya solo depende de animarse o no, en tus manitas queda.
      Besos!

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  • Margari 14 agosto, 2018 at 5:53 pm

    A mí es que últimamente me cuesta reseñar cualquier libro… Mis neuronas no funcionan bien en verano… Con este libro me pasa como a Norah, que me va a dar coraje no poder cabrearme con el personaje… Pero no, me conozco y sé que me voy a cabrear. Si me enfado con mi hija, no me voy a enfadar con estos personajes. Si lo encuentro en la biblio, me animo y ya te cuento si al final me he enfadado o no…
    Besotes!!!

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    • Marilú 15 agosto, 2018 at 1:03 pm

      Exacto, a mi entre el calor y que me cuesta escribir reseñas después de pasar tiempo sin hacerlo…, como que me siento “oxidada”.
      Jajajaja, esa parte del enfado es suave, el protagonista es algo insufrible pero llevadero. No te olvides decirme como acabas con él si os cruzáis en la biblioteca.
      Un besote!!

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  • Narayani 15 agosto, 2018 at 12:23 am

    La verdad es que ponerme con una lectura de la que a priori sé que es densa no entra en mis planes inmediatos. Últimamente el cuerpo -y la mente- me piden un poco más de acción, pero nunca se sabe qué pasará en el futuro…

    Besos!

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    • Marilú 15 agosto, 2018 at 1:04 pm

      Ya, el verano a veces invita precisamente a lo contrario, dejarse llevar por intrigas y acciones. Este año a mi me he dado al reposo, era lo que necesitaba 🙂
      Besos!!

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