El pony colorado (John Steinbeck)

Posted: 31 agosto, 2017 by Marilú

El pony colorado (John Steinbeck)

Me gusta Steinbeck, suena a obviedad, lo contrario se me hace casi imposible, es decir ¿a quién no le gusta? Vale, vale, ya sé que para gustos colores y tonos existen muchos. La cuestión es que para mi es apuesta segura, no lo digo tanto por lo que venga a contarme, que bien, si no por como viene a contarlo. Este es el caso que nos ocupa, un libro que no llega a las ciento cincuenta páginas en el que conocer algunos retazos de vida de Jody Tiflin, un niño de diez años.
Para ello abre la lectura un prólogo firmado por José Luis Piquero que nos recuerda el peso y ejemplos de libros iniciáticos, porque de eso versa, de partidas y llegadas, de niños que dejan de serlo para comenzar ese otro momento en el que la ingenuidad se esfuma. Nos advierte que se trata de un volumen de relatos pero debo aclarar que no dejan de ser historias interrelacionadas que podrían entenderse como continuidad, en total cuatro. Al paso.
El regalo se centra en la llegada de Gavilán , un pony colorado que insuflará de energía y responsabilidades al pequeño Jody. Steinbeck nos introduce en el rancho de los Tiflin, conociendo a una madre atenta, un padre intolerante a la debilidad aunque no por ello menos vulnerable y a Billy Buck, un bracero que allí trabaja y que desempeñará un papel decisivo en este relato. Como digo, esta primera historia supone rasgar la ingenuidad infantil y dar un paso decisivo en el camino hacia ser adulto. Claro está, es un aprendizaje y estos muchas veces vienen acompañando de lecciones algo difíciles de asumir. Al trote.
Intercalado, Steinbeck nos habla de Las grandes montañas, Gitano viene desde lejos para infundir promesas donde habíamos instalado la pérdida. Sin embargo surgirán desavenencias sobre todo por parte del padre, ese que se nos muestra receloso pero también protector. La cualidad del extraño es proyectar en Jody algunas preguntas de tintes esperanzados.  Quizá encuentre algo más allá, quizá también se relacione con el título de la tercera historia. La promesa. Al galope.
A nivel simbólico este relato nos retorna al punto de partida, si existen las segundas oportunidades esta puede ser una tan buena como otra cualquiera. Termina con algo más de vida pero con la desazón que festeja. Steinbeck vino a vislumbrar los sinsabores de hacerse adulto, todo tiene precio, incluido el de creer que las promesas se cumplen. Impresiona la brusquedad pero sobre todo recrea la imagen del pago y el como a veces, por cumplir nuestra palabra, llegamos a adoptar medidas drásticas.
Algo desangelados salimos para conocer a El guía de la expedición, si nos hemos centrado en ese paso niño-adulto, en este tapiz se nos dispone la vejez, con su ternura y soledad, sus tiempos memorables pero sobre todo con la negociación de la propia historia. En mi opinión el más bucólico de todos y el que nos invita a cerrar el libro con la amabilidad como reconciliación con la vida.
Lo decía al inicio, leer a Steinbeck es placer, este conjunto inclusive. Por tener una comparativa, este libro me recuerda a los pasajes más bucólicos de Al este del edén pero a la precisión de De ratones y hombres aunque con menos fuerza en su desenlace y más arrullo al que regresar, para mirarse,  sabiendo que la vida está en movimiento.
Una lectura en el valle de las Salinas, no falla,  con su naturaleza humana para atisbar al hombre que suscribe, ya que contiene retazos autobiográficos. En definitiva, para disfrutar de esa cadencia y buen hacer tan característica del Nobel.

—No hay donde ir, Jody. Todos los sitios están ya cogidos. Pero eso no es lo peor… no, no es lo peor. La pasión de ir hacia el oeste ha muerto en las personas. Ir hacia el oeste ya no es un ansia. Ya se ha acabado. Tu padre tiene razón. Se ha terminado —entrelazó sus dedos en la rodilla y los miró.

Jody se sintió muy triste.

—Si usted quiere un vaso de limonada yo se lo haré.

El Abuelo estaba a punto de rehusar cuando vio la cara de Jody.

—Eso sería estupendo —dijo—. Sí, sería estupendo tomar una limonada.

 John Steinbeck (El pony colorado)

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