El pájaro pintado (Jerzy Kosinski)

Posted: 20 febrero, 2018 by Marilú

288 páginas, DeBolsillo

El pájaro pintado recoge la historia de un niño de apenas seis años enviado a una aldea en las primeras semanas de la Segunda Guerra Mundial. Sus padres temen por la supervivencia del pequeño y pagan a un hombre que viaja por Europa del Este para buscarle un hogar y mantenerlo a salvo. No obstante las circunstancias se complican, los padres biológicos pierden el contacto, la madre adoptiva fallece y el menor comienza a peregrinar por aldeas diversas.

El tono escogido por Kosinski para narrar es clave para poder acompañar el deambular de este niño. Esa mirada desde la ingenuidad (inicial) y la distancia más adelante desdramatiza y aligera los acontecimientos, sin embargo, lo que va sucediendo es espeluznante.

Narrada en primera persona el autor explota esta voz para recrear sensaciones sin ahondar en cómo se siente su personaje. Me explico, el niño pasa hambre, frío, miedo, cansancio y dolor, sin embargo y pese a la crudeza, el lector no “sufre” tanto por lo emocional como por lo visual de sus escenas.

El libro está dividido en veinte capítulos, con estructuras sintácticas sencillas que le confieren dinamismo pese a la escasez de diálogos. Destaca el uso de un léxico exquisito y por un ritmo pausado que conforme avanza va in crescendo, retratando agresiones, muertes macabras, abusos físicos y sexuales, en este punto una puede plantearse que te hace seguir leyendo. De hecho es para cuestionarse qué diantre se te ha perdido en esta historia. Sin embargo te mantienes, como el niño, te agarras a la esperanza por absurda que sea.

La mayor parte de la narración evoca la naturaleza utilizando animales como una metáfora de situación, por ejemplo la muda de piel de la serpiente, la relación entre las gallinas o la vida de las ardillas. No obstante, el animal por excelencia es el pájaro. El fragmento que sigue explica parte del título y sus pretensiones:

Lej me hacía una seña para que soltara al prisionero. Este se elevaba, dichoso y libre, como una mancha irisada contra el fondo de nubes, y se integraba en seguida en el seno de la bandada marrón que lo aguardaba. Los pájaros quedaban fugazmente desconcertados. El pájaro pintado describía círculos de un extremo de la bandada a otro, esforzándose en vano por convencer a sus congéneres de que era uno de ellos. Pero, deslumbrados por sus colores brillantes, los otros pájaros volaban alrededor de él sin convencerse. Cuanto más se obstinaba el pájaro pintado por incorporarse a la bandada, más le alejaban. No tardábamos en ver cómo una tras otra, todas las aves de la bandada protagonizaban un ataque feroz. Al cabo de poco tiempo la imágen multicolor se precipitaba a tierra. Cuando por fin encontrábamos el pájaro pintado, casi siempre estaba muerto.

Kosinski refleja con su novela una mundo rural muy burdo y descarnado, se basa en la ignorancia, la superstición y las creencias en el más allá. Coloca a un personaje vulnerable, como es un niño en contraste con esa brutalidad del contexto.

Par marcar definitivamente al chico le confiere unos rasgos específicos: piel cetrina, pelo oscuro y ojos negros, suficiente para ser catalogado como gitano o ser considerado un judío fugitivo. Este sino, casi a modo de maldición, lleva al pequeño a no ser objeto de consideración, un despojo (ante la perplejidad del lector). Hablamos de pueblos y habitantes incultos, miedosos, inaccesibles y atrasados… el retrato es infame.

Por tanto, el niño es un reactivo a lo que acontece, no tiene rumbo y son las circunstancias las que toman el control de su destino y le hacen escapar de una a otra aldea.

A lo largo de la novela se observa como cambian las creencias del niño para comprender el mundo, para digerir cómo funciona la vida. Aterrador sobre todo en el último tramo cuando encuentra una salida al rezo para seguir viviendo. Por fortuna la guerra llega a su fin y el libro también.

El pájaro pintado se inicia con un material incluido a posteriori donde se exponen las controversias que supuso su publicación. Una de ellas alude a si se trata de un libro autobiográfico, algo que el autor desmiente. A su vez, se desarrolló una campaña contra la obra ya que enfatiza la barbarie y brutalidad de la zona rural de los algunos países del
Este en aquel momento. En definitiva una lectura dura, impactante y de las que ponen a prueba estómagos sensibles.

“Si hubiera sospechado cuál sería su destino, quizá no lo habría escrito. Pero el libro, como el niño, ha soportado los ataques. El ansia de sobrevivir se desencadena por razones intrínsecas. ¿Acaso es posible mantener más prisionera a la imaginación que al niño?.”

 

Emoción predominante:

Abatimiento, es una lectura que te hace perder energía y ánimo, donde es necesario levantar la vista del libro y coger aire. Hubo un momento que pensé en abandonarla pero me propuse terminarla con la promesa interna de buscar posteriormente un lugar más acogedor donde recalar. Cuando termina y la digieres, eres capaz de recomendarla, no obstante con advertencia.

Para cuando quieras removerte en el asiento

Títulos relacionados:

  • Claus y Lucas (Agota Kristoff) en un principio me recordó a El gran cuaderno (primer libro de los tres reunidos en Claus y Lucas) pero son distintas en cuanto al tratamiento y al foco de interés. Se relacionan por la crudeza del contraste entre la mirada infantil y la barbarie.

10 Comments

  • Norah Bennett 20 febrero, 2018 at 12:40 pm

    Si hubieras leído El chal, podrías ponerla en “Título relacionado”, por la dureza. Así que esto es lo que algunos leen todas las noches antes de dormir, fijo.
    No sé cómo lo has hecho que dan ganas de leerlo, cómo puedes sacar todo esto de una lectura que deberías querer olvidar. Tanto que me tientas a leerlo esto es como cuando los que tienen miedo se suben a un avión, y mira, ahora mismo no es necesario. Tampoco está la cosa como para andar perdiendo el ánimo.
    Te has retado a terminarlo y has salido bien, en cierto modo le has ganado la partida.
    Usar la perspectiva infantil lo endurece más aún por mucho que quiera restarle entendimiento al muchacho que por edad no alcanza a entender la dimensión emocional del asunto ni calcule a cuánto le va a salir la cosa en el futuro. Aunque no creo que sufra menos por ello.
    Seguro que luego fue un adulto feliz que solo tenía pesadillas de vez en cuando pero con alguien a su lado que lo arropaba y lo consolaba después.
    Besos de nieta inventafinales.

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  • Marisa G. 20 febrero, 2018 at 2:33 pm

    Pues yo lo de autobiografía lo había dado por hecho. Un libro así, con unas experiencias así y en primera persona es lo que me hacía pensar. De todos modos, me llama la atención que lo que impacte sea lo visual y no lo emocional. No tiene mala pinta la verdad. Besos

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  • Mª Ángeles Bk 20 febrero, 2018 at 3:39 pm

    Tenía mucha curiosidad y…ufff, se adivina dura, eh? Me haces dudar y a la vez siento ganas de aventurarme. Mientras tanto, me la llevo bien anotada. La reseña es impresionante, también te lo digo, y mira que es complicada con lo que cuentas.
    Besos

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  • Margari 20 febrero, 2018 at 7:04 pm

    Pues habrá que buscar el momento idóneo para enfrentarse a esta lectura. Ahora mismo no me apetece, pero quizás más adelante.
    Besotes!!!

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  • Buscando mi equilibrip 20 febrero, 2018 at 8:50 pm

    Madre mía, vaya historiazaaaaaaa.
    ¡Al pobre chiquillo le pasa de todo! Y encima autobiográfico.

    Me gustan precisamente los libros que transmiten esa sensación, la de casi tener que parar a coger aliento de tan dura historia y de tan bien narrado. Esas, esas son las que perduran para siempre.

    A-NO-TA-DÍ-SI-MO

    Un besote.

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  • Carla 21 febrero, 2018 at 2:31 pm

    No estoy yo para que me minen el ánimo, la verdad… Ya me quedé con esa sensación cuando nos lo contaste en instagram, que no es el momento de este libro ni mucho menos
    Besos

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  • Marisa 25 febrero, 2018 at 12:08 pm

    No, querida mía, esta vez no. Ese argumento, esa crueldad que se deduce de tu reseña, ese querer abandonarlo en ocasiones. ¡Qué no, vaya! Qué yo no soy tan valiente como tú para afrontar una lectura así. Me espero a la próxima, a ver si me despiertas el gusanillo por descubrirla. Abrazos.

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  • RO 25 febrero, 2018 at 9:53 pm

    No lo sé, la verdad, no lo sé, pero sí que se me ha venido “El chal” a la cabeza (veo que a Nora también). El mal rato no va a durar mucho (son pocas páginas), pero es brutal en muchos sentidos el primer relato (son dos) y el segundo ofrece una perspectiva distinta o menos habitual. Un besote!

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  • Lorena Álvarez González 15 abril, 2018 at 1:38 pm

    No sé por qué, según te leía iba acordándome de ‘Intemperie’ de Jesús Carrasco. Tal vez no tenga nada que ver y me lo recuerde solo por la coincidencia de niño protagonista en situaciones extremas, pero el libro que reseñas me ha llamado mucho la atención. Terminas además relacionándolo con ‘Claus y Lucas’, libro que me pareció maravilloso a pesar de su dureza/crudeza. Anoto, como no.
    Besos

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    • Marilú 16 abril, 2018 at 4:10 pm

      “Intemperie” no lo leí para darte referencia. Lo relaciono con Claus y Lucas por lo cortante para describir tanta barbarie, aunque debo decirte que este me parece más duro todavía. A mi me costó hasta seguir leyendo en algún momento por lo brutal que resulta, es una recomendación pero la hago advertencia.
      Besos

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