Los clásicos son para el verano

Posted: 25 julio, 2016 by Marilú

Los clásicos son para el verano

¿O no? Eso me preguntaba el otro día. 

Las expectativas cumplen la función de hacernos idea, preparar el cuerpo, anticipar, “por si acaso tal”, en definitiva, nos adelantamos a lo que está por venir. Ahora bien, si algo se le da de lujo a las expectativas es incumplirse. Son así, les gusta sorprender. De eso quiero hablar de expectativas y aciertos. 

 

En estas fechas me he ido topando con distintos artículos sobre lectura veraniega. Algunos nos recuerdan que la cultura también es para el verano, nos hablan de cine al aire libre, de conciertos, de teatro, en definitiva de todas las opciones que el buen tiempo facilita, inclusive la lectura estacional; otros se ponen agoreros y señalan los datos del CIS: el 40% de los españoles no ha leído un libro en los últimos doce meses (catastrofismo aquí). Algunos renuevan la cantinela de que si hay una canción del verano también debe sobresalir un bestseller y entre las miles de recomendaciones encontramos listas variopintas como esta, la rescato por hablar de tres grupos de libros, los que me interesa comentar en este post: 

 

Superventas, rarezas y grandes obras literarias. 

 

Superventas: Se incluyen apuestas a caballo ganador, libros de autores reconocibles y reconocidos en este ámbito, historias de rápida ingestión y largo olvido, la continuación de… con sus fajas correspondientes, su enganche visual y su objetivo claro, entretener y hacer de la eterna tarde de verano una corta estancia en el sofá (o que te recalientes sin darte cuenta hasta el siguiente chapuzón). 

 

El lema es: Lector ocasional, si lees un superventas aciertas pero haz el favor y lee. 

 

RarezasEs univoco, el que es raro durante el año sigue siendo raro bajo sombrilla. Cierto es que el discurrir neuronal se enlentece en estas fechas pero no hay de otra, si no es algo sesudo por lo menos que sea raruno. 

 

Lector raruno, no te vayas. Acierta y lee. 


Grandes obras literarias: Aquí quería yo llegar, este verano, una vez más, se insiste en la lectura de clásicos, en que es el momento para leerlos, que los grandes tochos (entiéndase como libros gordos de Petete) y las grandes obras (esos que deberías leer al menos una vez en la vida) encuentran cabida en estas fechas, que es el momento, que lo leas ¡YA!. 

 

Lector indeciso, te explico, clásico=acierto. ¡Lee! 

 

Podemos concluir que en verano nos animan a zambullirnos y nos prometen disfrutar, pero no hay fórmulas, nada garantiza que vayamos a dar con nuestro libro ideal (aunque exista una app). Tan solo contamos con dos evidencias: para cubrir expectativas habrá que probar y para acertar habrá que leer. Así que… ¡al agua! 

 

PD: Se incluirían más tipos de lecturas para el verano pero por cuestión espacio-temporal lo dejamos en esos tres grupos, la cuestión es que busquen, lean y sobre todo recomienden.

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