Historia de un canalla (Julia Navarro)

Posted: 31 agosto, 2017 by Marilú

Historia de un canalla (Julia Navarro)

Es importante empezar esta reseña comentando que es el primer libro de Julia Navarro que leo. Lo es porque no puedo comparar. Como sabrá la mayoría de los que por aquí asoman se trata de su última novela y supone un cambio de registro. Cambios. Entre otras consecuencias, cambiar supone arriesgarse a que a los lectores asiduos no les haga ni pizca de gracia. Puede suceder al contrario, que entre sorprendidos y conformes se acepte e incluso se aplauda. A mi me parece genial que una, como autora, se permita estos lujos, pero a lo que voy, siendo primeriza Historia de un canalla me ha supuesto leer un libro extenso sin desfallecer pero también me ha servido darme cuenta de algunas cosas que no. De todo se aprende, así que allá vamos.
Thomas Spencer, como todo canalla, empieza sus fechorías desde bien temprano. El libro desglosa en cuatro partes la vida del susodicho, infancia, juventud, madurez y declive. El lector comprueba como lejos de aprender o enmendarse ante las numerosas vicisitudes a las que enfrenta, el buen hombre, por decir algo, siempre se polariza en hacer lo menos conveniente.
No satisfecha con ello, Julia Navarro, en determinados momentos se permite introducir fragmentos en cursiva de cómo podía haber actuado de forma más humana/correcta/normal. Esta particularidad me hace pensar en dos cuestiones: 1. Que el tipo sí sabe hacer las cosas bien pero no quiere y puestos a ello lo repugnas con mayor facilidad y 2. Que aunque este tipo de intervenciones son menores conforme avanza y hechas sucesivas veces, no resultan necesarias. ¿Motivo? No aportan más comprensión a la psicología del personaje. Es un cabrón, lo captamos, y así seguirá siendo, per sécula seculórum. Puede que el lector sea un alma cándida que crea que sí pero el título lo anuncia, no hay enmienda.
La novela, que está narrada en primera persona, se lee sin dificultades pero con algunos tropiezos. Cuando el protagonista se embarca en alguna empresa profesional puede resultar excesivo el metraje. Esto me ha ocurrido hasta en tres ocasiones. Se salva porque se reconduce pero teniendo en cuenta que la novela roza la friolera de las novecientas páginas me parece importante valorar el tiempo -partido- utilidad de la información. Bien.Todo no va a ser malo, o sí, teniendo en cuenta los temas.
Un aspecto a destacar es que mantener la tesitura de un protagonista odioso, un verdadero antagonista, con el que no vas a empatizar ni mjita, pero que calibraras como humano (porque se supone que lo es) es todo un desafío. ¿Lo consigue? Diría que a medias, me ha recordado al magnífico Frank Underwood de la seria Hosuse of cards (del que tengo pendiente la primera novela) pero con una salvedad, que es la que echo en falta. Thomas Spencer da muchos bandazos, me falta una estructura que explique sus decisiones. Se atisba, en una difícil relación con la madre, unos celos enfermizos al hermanos, sí, vale, pero al final queremos creer que es un canalla por decisión personal y no por trastorno emocional. En este segundo caso para mi se caen las máscaras.
Ahora viene la pregunta del millón: ¿la recomiendas? o más acusativa ¿y para qué lo lees o lo reseñas o te has mantenido leyendo o…? Pues porque es francamente entretenido y lo he acabado, cosa que no me pasa con los libros últimamente. Aborda aspectos sobre los que suelo leer con menos frecuencia como los tejemanejes políticos, el manipulación de la prensa, la lucha por destacar y el pese a quien le pese. Todos muy actuales y bien retratados. La novela se sitúa entre Nueva York y Londres, pasando por Madrid. Los lugares resultan importantes y se vinculan al personaje, esto me ha gustado especialmente. Las mujeres no salen bien paradas a manos de este señor y esto también influye (a que te caiga aún peor si cabe). Se percibe una soltura y un bagaje en la autora, eso también, y me despierta curiosidad respecto a sus otras obras. Así que dejo la ventana abierta a que me recomendéis alguna.
En definitiva, que me ha servido, entretenido y el tipo me parece lo suficientemente impresentable como  ponerlo de vuelta y media sin el menor asomo de culpa. Con un final que se ajusta a lo que el lector escoja y puestos a ello, para mi, a rendir justicia.

Hace tiempo que descubrí que los otros no te ven por cómo eres, sino por lo que representas o tienes. Las mismas canas, la misma piel grisácea serían contempladas con indiferencia o incluso con  asco si sólo fuera uno de esos seres anónimos que te encuentras en cualquier rincón de la ciudad.

Julia Navarro (Historia de un canalla)

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