Héroes de la frontera (Dave Eggers)

Posted: 15 noviembre, 2017 by Marilú

Literatura Random House, 358 páginas

Josie es una mujer de cuarenta años que pierde su negocio. Separada de un idiota, tiene dos hijos, Paul de ocho, Ana de cinco. Una mujer que hastiada y anhelante decide alquilar una caravana y poner rumbo a Alaska en busca de un lugar, aquel que le otorgue ganas de vivir.  

La chinita, el grano, la diminuta esquirla es cargar con los eventos pasados. Josie emprende una ruta y en el trayecto purga aquello que la impulsó a salir. Sin embargo, el material es pesado y la culpa una losa. En lugar de purificarse cae en una suerte de ideas fatalistas, de visiones de peligro, ora realistas, ora fantasiosas.  

Durante la corta vida de la niña, Josie no había parado de imaginar el minúsculo ataúd, las palabras que diría, su vida sin la cría. Ana hacía cuanto estaba en sus manos para desencadenar un final prematuro, y no había forma de vencer la fuerza y concentración que ponía en su empeño. Ajena a todo, la niña cruzó por los parterres; permanecerá entre los vivos al menos una hora más.  

Las paradas se suceden y en los encuentros con diferentes personajes el autor conjura algo del pasado de esta mujer, como si de un sortílego se tratase, para que, consumidos los recuerdos y a la luz de los hechos, en lugar de juicios el lector/a se abone a la condescendencia, se acomode y se deje llevar.  

Dave Eggers no inventa la fórmula. Tenemos un viaje, un motivo para salir, un paraje mítico por sus contrastes y la promesa de días mejores. La originalidad está en los eventos algo surrealistas que tiñe de anecdóticos o de grandes gestas.  

Según su sinopsis “nos previene de las asfixiantes ataduras de las sociedades acomodadas y nos alienta a cambiar de rumbo y a cruzar la frontera que separa lo trivial de lo esencial”.  

Lo que humildemente he encontrado es una protagonista carente de orientación. Un asunto sobre el que cuesta dar con respuestas satisfactorias e impecables. La “inconsciencia” está en sortear convenciones y expectativas sociales sobre “ser madre” y trasvasar barreras como la asistencia escolar. Lo curioso es que Eggers huya de tópicos manidos para enfrentar a sus tres héroes a la naturaleza en su crudeza y a la bajeza de alguna humanidad.  

Héroes de la frontera crea desasosiego, contagia percepciones de peligro, ahonda en los lazos familiares, en que para equilibrarse, a veces, hay que echar a andar. ¿Encontrarán Josie y los niños su lugar en el mundo?  

Tal vez la causa de todas las neurosis modernas, pensó Josie, sea la ausencia de una identidad inamovible, de hechos irrefutables. Que todo cuánto consideramos verdades fundacionales esté sujeto a cambio. […] Los peores eran los científicos, los astrónomos. Somos materia. No, vivimos rodeados de materia. Existen nueve planetas. No, ocho. Somos excepcionales, nuestro planeta es el único capaz de acoger vida. No, existen billones de planetas como la Tierra, la mayoría mayores que el nuestro, la mayoría, probablemente, mucho más desarrollados. Sunny. Sunsy. Mamá 

Emoción predominante: Para ser fiel a la protagonista debería decir decepción (explicaciones pertinentes en la páginas 128) aunque la sensación final es de rescate.  

Para cuando busques el norte y creas tenerlo en contra.  

Títulos relacionados:

  • La orilla del mar (Veronique Olmi). Otra madre que coge a sus hijos para ir a ver el mar, me han recordado tanto en algunos momentos…, la diferencia es que Olmi es un mazazo difícil de olvidar.  

9 Comments

  • Norah Bennett 15 noviembre, 2017 at 2:43 pm

    Pues quien dice coger caravana y echar a andar dice avión y volar, ¿no? Tanto da. Me lo había apuntado ayer porque parecía otra cosa más amable pero ahora tengo claro el tipo de libro que es. Empatizo con los desorientados y los que no saben vivir como es debido. Seguro que algunas cosas no las voy a entender y la empatía me abandonará pero creo que puedo leerlo salvo que me prescribas lo contrario. Por supuesto ya será después de.
    Besitos de nieta a punto de echar a volar. 😉

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  • Marina Ortega 15 noviembre, 2017 at 5:05 pm

    Pues mira, me lo apunto. Del autor leí El círculo y me gustó mucho, mucho. Y la verdad es que lo que tú me cuentas de este libro, amiga, da como para pensárselo poco 😀

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    • Norah Bennett 16 noviembre, 2017 at 1:16 am

      Es una lianta, lo puedes decir. 😄

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  • Margari 16 noviembre, 2017 at 12:15 am

    PUes no sé si estoy en el momento idóneo para esta lectura, que llevo un tiempo un tanto desorientada, buscando, intentando encontrar mi sitito. Lo malo es que a veces entro empujando y luego me doy cuenta de que me he equivocado y salgo pidiendo perdón. Y a buscar otra vez el camino… ¿Y por qué te cuento estas cosas? Oye, mira, que entro aquí, me pongo cómoda, me siento a gustito, empiezo a darle al teclado y como no me pares, sigo y sigo.
    Besotes!!!

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  • Narayani 16 noviembre, 2017 at 12:49 am

    No me convence mucho el argumento del libro y eso que coger una caravana y perderme por ahí es algo que disfrutaría muchísimo. Con todo lo que tengo pendiente de leer creo que lo voy a dejar pasar.

    Besos!

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  • Fesaro 16 noviembre, 2017 at 8:29 pm

    Desde luego el trasfondo y la intención del libro y de la historia me llaman mucho, creo que hay algunos que nos tiramos toda la vida buscando el norte y aun sabiendo donde esta vamos dando rodeos y no se por qué. De todas maneras podía haber elegido un lugar más templadito.

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  • Buscando mi equilibrio 17 noviembre, 2017 at 7:51 pm

    Anotadito lo tenía ya de otra reseña, y la tuya ratifica mi decisión.
    Este rollo de reflexión con la ayuda de un viaje es el súmmum del súmmum (quién pudiera….), así que otro p´la saca.
    Besitosss

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  • Marisa 19 noviembre, 2017 at 11:39 am

    Uy, esta vez no me llama nada el argumento. Le reconozco el mérito de hacer original una historia ya conocida, pero esas maldades y angustias que se adivinan no me atraen demasiado. Otra vez será. Abrazos.

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  • Carla 19 noviembre, 2017 at 3:39 pm

    Me llamó cuando lo ví y creo que le echaré un vistazo cuando vaya a la librería, puede ser un candidato a venirse a casa
    Besos

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