El fin de la soledad (Benedict Wells)

Posted: 30 enero, 2018 by Marilú

Malpaso, 288 páginas

He macerado esta lectura y pese a ello todavía no sé cómo hablar de este libro. Supongo que la mejor opción es empezar por el final, cuando un domingo me pilló desprevenida la última parte y me golpeó en el esternón. Luego he ido elaborando una retahíla de razones para explicármelo pero no doy. Así que tal cual les resumo.

El color es el rojo.

La editorial tiene la distintiva costumbre de poner color al filo de sus páginas y para esta historia no podía ser otro. Una mujer pelirroja en portada, de espaldas, una pintura de Touluse-Lautrec, la intimidad en el momento del baño.

Respecto al título, la soledad en términos sociales parece mal vista pero requerimos estar acompañados y a la vez mantenernos solos, ¿el aislamiento? a su medida.

Luego viene la dedicatoria: Para mi hermana. Disculpen que haya empezado el año pensando que el universo conspira pero el libro me lo regaló mi hermano y no sé, abrirlo y ver aquello me hizo sonreír.

A continuación la cita, dice Scott Fitzgerald: Acerca tu silla al borde del precipicio. Entonces te contaré mi historia. Así que obediente: arrimas y saltas.

La novela se divide en dos partes y recorre tres décadas. Está narrada en primera persona. Es intimista, visual, introspectiva y muy potente. Su primera línea es:

Hace tiempo que conozco la muerte, pero ahora ella también me conoce a mí.

El argumento es la vida de Jules Moreau desde que pierde a sus padres en un accidente de tráfico. Lo siguiente en su ingreso en un internado junto con sus dos hermanos, Liz y Marty. Nuestro protagonista y narrador es el menor de los tres.

Wells ha compuesto una novela de aprendizaje y nos permite acompañar el desarrollo físico, moral, psicológico y social de Jules hasta la madurez. En la etapa infantil observaremos al niño retraído que busca refugio en su entorno más próximo. En esas Jules hará una amiga, Alva, la pelirroja que nos da la espalda. Después vendrá la peregrinación juvenil y finalmente la transición a la edad adulta.

El tiempo no es lineal, como tampoco lo son los recuerdos. Uno siempre recuerda mejor lo que le afecta emocionalmente. En Navidad tenemos la sensación de que la Navidad anterior fue hace dos días, aunque en realidad hayan pasado doce meses. El verano, en cambio, y pese a que queda mucho más cerca en tiempo (seis meses), nos parece más lejano. Los recuerdos de las cosas que se parecen al presente desde el punto de vista emocional toman, por así decirlo, un atajo. 

Esta lectura se caracteriza por su plasticidad, la composición de imágenes fijas y escenas móviles que se desarrollan con gran fluidez y por sus temas transversales: familia, amistad y amor, incluyendo en la fórmula música y literatura, una combinación completa.

El fin de la soledad es delicada y balsámica, una de esas lecturas en las que formas parte del ecosistema de sus personajes, una obra donde el pensamiento adquiere forma y la reflexión se va hilando para dejar pequeñas lecciones a su paso.

Benedict Wells parte de su propia experiencia (el paso por un internado), la salvación con la literatura (Ishiguro y “Nunca me abandones” inspiran la creación de esta obra) y en los referencias cinéfilas y musicales que le hacen salir a flote, se busca la vida, trabaja en lo que se tercie y así va. El fin de la soledad ha supuesto para el autor el Premio de Literatura de la Unión Europea En una entrevista se define como sigue:

“Benedict Wells (1984) se ‘presenta’ así: en libros, Stoner (John Williams) y Al este del Edén (John Steinbeck); en películas Jóvenes prodigiosos, Whiplash o American Beauty”
Entrevista Eslang

Llegados a este punto, arrimados al precipicio, solo puedo decir que la última lectura que me produjo esta conmoción fue hace años (dos para ser exactos). Espero paciente a que pasen los efectos, a leerlo de nuevo y a encontrar nuevas razones para su recomendación.

Emoción predominante: Sobrecogimiento, su lectura amplía el marco de referencia y provoca una sensación de trascendencia.

Para cuando requieras un viaje emocional

Títulos relacionados:

  • Stoner (John Williams). El autor se identifica con ese título y a mí se me antoja el personaje de Jules acercándose a conocer al profesor.

10 Comments

  • Norah Bennett 30 enero, 2018 at 11:50 am

    Pues después de leer la reseña me he quedado como tú con él libro, que no lo sé explicar, que tengo que releer antes de comentar.
    Será mi próxima lectura si la hay, ahora ando embarcada en fantasías con Fforde y Barrie, menudos amigos me he echado.
    Me gusta por lo emocional, porque parece de los de frases para apuntar de esas que te leen el sentimiento y te hacen reflexionar. Me preocupaba la tristeza que pudiera transmitir y me daba miedo la situación, que me llevara de nuevo a jardines sombríos pero entre que el miedo se me está gastando de tanto uso y que no parece que falte luz, ahí lo tengo. Además el rojo me gusta mucho.
    Besos de nieta disimuladamente histérica.

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  • Al calor de los libros 30 enero, 2018 at 8:18 pm

    Los temas, la parte de reflexión y que pueda calificarse de intimista me atraen.
    Un abrazo

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  • Buscando mi equilibrio 30 enero, 2018 at 9:52 pm

    Joooooderrrrr.
    ¿Se puede decir “joder”? Bueno, pues yo lo he dicho.
    Vaya pintaza de libro, diossss, me lo anoto ahora mismo.
    Se me han puesto los pelos de punta con tu opinión y con los fragmentos que has compartido.

    Qué guay el regalito de tu hermano, por cierto.
    Besos.

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  • Narayani 31 enero, 2018 at 12:04 am

    Qué difícil entender tu reseña y, a la vez, qué fácil. Tomo nota de tu última frase.

    Besos!

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  • Margari 31 enero, 2018 at 12:24 am

    Otro libro que no conocía. Y estas historias que te llevan, que te golpean, que te dejan ahí al borde del precipicio sin saber qué hacer… Sí, me la llevo. Otra cosa es cuando le llegará el turno, que ya sabes como están las listas de pendientes…
    Besotes!!!

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  • Mª Ángeles Bk 31 enero, 2018 at 10:36 am

    Pues a mí me parece irresistible lo que cuentas y no lo conocía. Con lo intimista que estoy yo últimamente me lo llevo sin dudar.
    Besos

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  • Marisa G. 1 febrero, 2018 at 9:39 am

    Esta sí, aquí sí me has convencido. Me gusta la línea inicial, tremebunda, me gusta esos hermanos en un internado, la huella que deja perder a los padres en un accidente, esas reflexiones que mencionas y que te conducen a una lección. Lo dicho, a ver si lo pillo en la biblio. Besos

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  • Carla 2 febrero, 2018 at 5:45 pm

    Madre mía!!! Vaya reseña… Esta claro que es uno de esos libros que marcan y estoy muy a favor de ello, así que me lo apunto y comentamos
    Besos

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  • RO 4 febrero, 2018 at 10:11 pm

    Bueno, ya sabes que es una de mis elecciones para el reto de Serendipia, así que espero disfrutarlo también.Un besote!

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  • Marisa 11 febrero, 2018 at 8:45 pm

    Creo que para esta lectura necesito otra disposición de ánimo. En estos momentos, más que precipicios, necesito hogares con chimeneas encendidas. Quiero emocionarme más que sacudirme. Pero lo anoto porque no puede dejar escapar esta lectura si dices que nada te había conmocionado así desde hace años (ufff). Abrazos.

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