Entre visillos Carmen Martín Gaite

Entre visillos (Carmen Martín Gaite)

Posted: 2 febrero, 2022 by Marilú

Nos situamos en los años cincuenta, en una ciudad española de provincias, se intuye que es Salamanca (lugar de nacimiento de la autora). Natalia escucha el ruido de las fiestas que se celebran en la calle, se asoma al visillo y ve a sus hermanas. De forma pausada nos van introduciendo en la historia y la conversación de varias mujeres. En este primer capítulo, algunas hablan y de otras se habla. Se refieren novios, planes de boda o la incertidumbre de que los planes no salgan como una espera.

En otro trayecto se nos presenta a Pablo Klein, va reportando en primera persona sus observaciones acerca de lo que sucede y conoce en esta ciudad, su objetivo es trabajar como profesor de alemán en un instituto.

Para completar el marco, un narrador omnisciente nos va trasladando a diferentes enclaves de la ciudad, al casino donde se celebran las fiestas, al deambular por las calles, al ambiente en el hostal o las reuniones de alguna casa particular. Todo esto compone la novela de Entre visillos de Carmen Martín Gaite. Por una parte coral, por otra en tono de confidencia, para retratarnos el estilo de vida española de los años 50.

Una historia que nos envuelve más que nos engancha. Esta obra le valió el Premio Nadal en 1957, es considerada dentro de la literatura social, un reflejo de las aspiraciones mermadas que tiene la mujer de la posguerra. El ambiente pequeño burgués recrea los ideales entre quienes intentan ganar un espacio social y una vida dentro de los cánones establecidos.

Aunque, pese a tratarse de un periodo histórico de restricciones, la novela y algunos de sus personajes suponen un adelanto a su tiempo. La mirada de Pablo pone el contrapunto de la visión externa, las ambiciones de Natalia lo que supone salirse de la rueda.

Como decía, más que una trama de acción, Carmen Martín Gaite nos brinda un escenario estanco donde los personajes hacen el intento de protagonizar sus vidas. Encontramos cuchicheos, frustraciones y la sensación de estar atrapados por un tiempo y lugar.

Una de mis novelas favoritas en español es Nada de Carmen Laforet, la lectura de Entre visillos me ha permitido dar un paso más a la historia de Andrea. Seguir de algún modo el hilo de lo que ocurrió en las casas de tanta gente, en los años posteriores a la guerra civil. Además de rescatar información sobre lo que algunos consideran una generación, la de los cincuenta o del medio siglo español. Clásicos contemporáneos que merece mucho la pena abordar y que nos recuerda un contexto no tan lejano que explica quiénes somos.

“Que difícil era: era dificilísimo. […] Que nos volvemos mayores y él no quiere ver que la tía Concha nos quiere convertir en unas estúpidas, que solo nos educa para tener un novio rico, y que seamos lo más retrasadas posible en todo, que no sepamos nada ni nos alegremos con nada, encerradas como el buen paño que se vende en el arca y esas cosas que dice ella en cada momento.”

6 Comments

  • Norah Bennett 2 febrero, 2022 at 7:27 pm

    Hola. A mí estas novelas me recuerdan mucho a gente que ya no está y esas historias que contaban siempre. Por eso siempre las leo con un puntito de melancolía. Me gusta mucho la gente que se asoma entre visillos, el cotilleo literario es de mis géneros favoritos, en la vida real es mucho menos interesante.
    Me ha recordado mucho también a Tea rooms de Luisa Carnés. Este tipo de libros dependen del estado de ánimo pero se va a la lista.
    Besitos de nieta nostálgica.

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    • Marilú 3 febrero, 2022 at 8:35 am

      Hola
      Es verdad que tienen ese aire nostálgico, a mi esta no me ha recordado tanto a personas cercanas pero sí que te introduce en el meollo de las conversaciones entre los «jóvenes» del momento, tiene su punto entre fisgona y abuela cebolleta, jajaja.
      La asociación con Tea rooms es buena, es de ese tipo de lecturas. Cuando tengas el ánimo en el punto adecuado, ya nos dices.
      Besitos con alegría

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  • margari73 2 febrero, 2022 at 11:10 pm

    Lo leí hace muchos años y lo disfruté mucho. Es un libro pausado, que como bien dices, envuelve más que engancha, y que no puedes soltar. Tengo que volver a leerlo.
    Besotes!!!

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    • Marilú 3 febrero, 2022 at 8:37 am

      Con los libros pausados tengo mis dificultades (o mi falta de cierta paciencia) pero hay que dejarse contar de todo, para también disfrutar de otros matices en las lecturas. En este caso, estar en las pandillas y saber qué les mueve y cómo pensaban, terminas atrapada 🙂
      Besotes

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  • Buscando mi equilibrio 10 febrero, 2022 at 12:26 pm

    Hola, corazón:

    Jolín, maja, te has puesto las pilas este año pero bien. ¿Le pediste a los Reyes Magos de Oriente un poco de organización alemana? Es broma. Yo feliz de vert3 mucho en redes y por aquí.

    HE de confesar que no he leído Nada. Me lo dejaron hace varios años pero mis gustos lectores eran otros y lo devolví sin leer, y luego lo compré, y aún no le he hecho hueco, pero lo haré. Y este, Entre visillos, también me atrae mucho, no tanto por la historia sino por tu manera de contarlo.

    Besos.

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    • Marilú 12 febrero, 2022 at 2:55 pm

      Hola guapa
      Jajajajaja, es que me parto contigo. La verdad es que me he puesto las pilas. Ahora que estamos solas, me he dado cuenta de que leer y escribir me ayuda. ¿A qué? A vivir en general, a tener un mundo propio. Bueno, ya lo sabía, pero es de lo que vas dejando para el final porque tienes otras muchas cosas que hacer…, el caso es que me he plantado, quiero hacer más de lo que me gusta, pero sobre todo quiero disfrutarlo y es una manera de conectar con eso, con el disfrute, que a eso hemos venido 😀
      A ver, entre Nada y Entre visillos escojo el primero, pero también porque fue una de esas lecturas de instituto que me entusiasmó, le tengo especial cariño. Eso sí, creo que de ambos hay que entender el momento y el contexto en que fueron escritos para entrever que querían decirnos sus autoras (vaya, alguna búsqueda en google pro completar). Ya nos cuentas si te animas.
      Besos 🙂

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