Elling: Hermanos de sangre (Ingvar Ambjørnsen)

Posted: 13 mayo, 2016 by Marilú

Nórdica Libros

274 páginas

Intenté llegar a la sala sin hacer ruido, de hecho no quería repetirme, de hecho he devuelto el libro a la biblioteca y no he buscado fragmento en la red porque quizá y solo quizá no sería el escogido para una reseña a la altura (congoja, desolación, moquillo de llanto) ¡no los apunté! porque leí a los Hermanos de sangre y supe que el libro sería mío, enterito y paterito, lo devolví y ahora me ha dado esta impulso en forma de reseña, que si no escribo y suelto probablemente no lo haga nunca más -demos intensidad al momento- (para cuidar esta imagen de persona absolutamente sensata que tenéis de mi, of course).

¿Qué hago yo si he vuelto a caer?

En todo caso, repito, al llegar allí, en la sala, con todos reunidos en círculo y una creciente ansiedad supe que me tocaba destaparme. Me levanté, miré a los presentes y dije: Me llamo Marilú y padezco Ellingmaniosis.

Las cabezas asintieron, alguna sonrisa cómplice acudió y mi nieta dijo: “no sabes cómo te entiendo”. Lo siguiente que recuerdo es un gato en una silla y un actor pecoso pero esa es otra historia. Aunque sea una dolencia crónica y los señores de Nórdica no puedan precisar fecha, asumo, en el fondo de mi ser, que habrá dos entregas más de Elling y hasta que no salgan tendré que llevar esta etiqueta, un estigma, la ellingmaniosis me invade.

Hermanos de sangre continúa a El baile de los pajaritos, los dos amigos, Elling y Kjell Barne salen de la institución y deciden integrarse en la “sociedad”. En esta misión no están solos, un asistente hará el seguimiento y digamos, les “impulsará” a que asuman algunos “riesgos”, que salgan, que “vivan”.

De nuevo será Elling el narrador de las hazañas, un Elling más rebajado, se percibe una evolución. En el primer título encontrabamos multitud de digresiones, vamos, que a Elling se le iba el pensamiento a la mínima de cambio y ahora se le observa centrado, pero igualmente el mundo puede llegar a ser hostil, enigmático, asombroso. Es la ingenuidad y la capacidad para asumir lo que sucede lo que sigue pasmándome de él.

En esta segunda parte prima la acción, asistimos los progresos de este par de dos en situaciones y momentos imprevisibles, algunos para la posteridad. En al menos dos ocasiones solté una carcajada imaginando la escena, no diría que es hilarante, tampoco lo dejo en cómica, el humor es tan difícil a veces, ayssss, suspiro, a mi me hace gracia. No me extraña que exista película de esta segunda porque es bastante cinematográfica (y dudo si verla porque en mi cabeza es tan divertido que no sé si en el contraste…)

Además de Elling y su hermano de sangre aparecerán otros dos personajes relevantes, una vecina y un señor mayor, ambos, aunque presuntamente “normales” aportan el contacto natural que todos, incluso los más cuerdos (no, no me incluyo en esta categoría) precisan para sentirse apoyados.

Podría concluir que es una novela francamente entretenida, añadir eso de “sirve de entre-lecturas más exigentes” y blablabla pero he decido plantarme, que es algo cómica sí, que es amena, también, pero que aporta un toque de humanidad que a veces (y solo a veces) una echa en falta, es lo definitivo.

¿Qué hago yo si me gusta la gente “rara”? Si los outsiders del sistema me provocan tantas cosas. Puede que padezca ellingamaniosis pero qué queréis que os diga, a mucha honra.

Ea, ya lo he dicho.

Esta reseña es para Norah por nuestras tragicomedias frecuentes 😉

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