El despertar (Kate Chopin)

Posted: 1 mayo, 2016 by Marilú

Editorial Cátedra

296 páginas

Comentaba con Meg esos arrebatos que te hacen coger un título insospechado sin más motivo que porque sí, pues porque sí es lo que me llevo de esta novela.

La Sra. Pontellier no era dada a hacer confidencias, un atributo ajeno a su carácter hasta ahora. Incluso de niña había guardado para sí misma su vida infantil. Muy pronto había aprendido a vivir esa dualidad vital de forma instintiva: la vida externa que se conforma y la interna que cuestiona. 

Kate Chopin antes de publicar El despertar había sido agasajada por sus contemporáneos, decían que era una buena retratista del acento, colorido y realismo de la vida sureña. Hasta entonces sus publicaciones eran relatos. A finales del siglo XIX este era el género que reportaba mayores beneficios. Pese a su interés, incluso la creación de su cuarto propio (siguiendo a Woolf a pies juntillas) Kate Chopin no consiguió vivir exclusivamente de los beneficios de la escritura. Parte de la explicación se relaciona con esta novela.

El despertar supuso un debacle de su fama. Las primeras criticas fueron demoledoras e incluso autoras como Willa Cather mencionaban a Edna Pontellier (protagonista de la novela) como una mujer “tipo Bovary” versión criolla. Los análisis pintaban a una insensata que en pos de fantasías amorosas acometía actos reprochables, la moral imperante y las razones de fondo no ayudaban a mejorar esta visión.

Fue muchos años después en Europa (años 50 y 60 del siglo XX) que rescataron la obra y ya en los 70 en Norteamérica, con el auge de movimientos feministas y estudios literarios de la mujer, que se reconsideraría su lectura. En el terreno literario los relatos de Maupassant suponen una influencia decisiva en ella (por sus estudios en Francia, el carácter individualista del autor, el bilingüismo y biculturalismo  de ella).

La historia era polémica, lo que hoy no supone novedad en su tiempo sí que resultaba fuera de tiesto. Hablamos de una mujer, Edna Pontellier, casada y con hijos que un verano, a orillas del mar de Grand Isle (golfo de México) sufre una transformación, digo sufre porque, pese a que supone un nuevo despertar, liberarse de censuras y el encuentro con su ser, a ojos de fuera, se torna estrafalario.

Edna estaba en el proceso de ser ella misma y desechaba día a día ese yo ficticio que asumimos como un disfraz con el que aparecer ante el mundo

Edna Pontellier parece dispuesta a caer en brazos de cualquiera, progresivamente descubre deseos sexuales, inclinación por el arte y formas de sentir distintas a las de la mayoría (de su género) cuestionando su papel como esposa y madre. Esas otras mujeres también se reflejan en el libro e incluso mantienen con la protagonista relaciones cordiales (y de ayuda las más próximas a su pensamiento). En principio, lo que exige Edna, es su espacio, tiempo para pasear, lugar para pintar pero las necesidades van en aumento y la disposición de su marido a satisfacerlas decrecen. Como representa el conflicto entre ambos personajes es lo que más me ha gustado de la novela.

En la escritura de Kate Chopin nada queda al azar. Pretende ser un reflejo realista, componiendo escenas sensoriales muy vívidas. Todos los elementos que entran en juego serán de utilidad. La división en fragmentos hacen la lectura muy ágil.

Respecto a la comparativa con la obra de Flaubert, le hace un flaco favor, pese a cierta similitudes no cabe esperar lo mismo (ni por el contexto de sus personajes, ni por como se describen). El hándicap principal de El despertar es no comprender a Edna, este efecto crea distanciamiento de la protagonista. Un personaje egocéntrico y poco explicativo. Para el lector, las motivaciones se escapan, es decir, obra sin más razón que porque sí. Lo más inaudito, quizá sea su relación con los hijos, a los que posterga a un secundario papel en su vida.

Cátedra hace una labor magnífica de documentación con un prologo que, advierto, ocupa la mitad de las páginas del libro (y lo cuenta todo). A veces no es suficiente con abrir una novela sino que o bien antes, o bien después necesitas darle contexto. Creo que esa es la mayor aportación que hace Chopin con su lectura, retrotraernos a un tiempo donde las mujeres no podían salirse de lo convencional, donde tanto lo que narra como su publicación suponen versiones paralelas a tener en cuenta.

“En resumen, la señora Pontellier estaba empezando a ser consciente de su posición en el universo como ser humano y a reconocerse como individuo en su relación con el mundo exterior y su propio mundo interno.”

No Comments

Leave a Reply