Crónica y apuntes de relectura: Jane Eyre de Charlotte Brontë

Posted: 3 julio, 2017 by Marilú

Hablamos de relectura y con ello, de segundas visitas, encuentros de viejos conocidos, sabores almacenados en el fondo del paladar. Y en estos asuntos, no hay medias tintas, adoras y adoras, la piel está hecha y la exaltación dispuesta ante cualquier minucia. Esta es la crónica de una relectura.

Corría el año, no sabría especificar cuál, cuando en el pueblo donde veraneaba, me dediqué a rebuscar en una cajonera. Mi abuelo fue lector pero sobre todo, fan de Sherlock Holmes y ferviente admirador de Agatha Christie para sus tiempos más ociosos… si tal cosa existía. 

En dichas temporadas, estaban bien alineados las colecciones de estos libros y poco  más en cuánto a literatura se refiere, ya que durante el invierno el vacío era lo que inundaba aquella casa solariega. De ahí mi sorpresa, cuando de la mencionada cajonera extraje un ejemplar de Jane Eyre. No pregunté a quién pertenecía, ni que hacía en semejante escondite.

 
En el libro no se incluía sinopsis y su estado era deplorable. No más deplorable que las sobremesas de verano en el citado lugar, la canícula pertinente y el aburrimiento imperante. La comitiva familiar se dispersaba y hasta las moscas partían a mejores mundos.
Puesto que las telenovelas no me convencían mucho, rapté el ejemplar y me fui a la tumbona de playa, a la mecedora de mi abuela, al sillón de arriba, a la cama de abajo y a todo lugar que tuviera a bien sustentarme mientras leía el libro. Me encantó. Bueno, si me conocieran sabrían lo pesada que puedo llegar a ser cuando algo me encanta. Y sí, después leí Cumbres borrascosas ciertamente y ya sé que todo el mundo se decanta por esas brumas pero en esto, supongo que la primera es la primera. 
Jane Eyre me pareció una heroína ejemplar, en el libro era una niña que dejaba de serlo y esa mi etapa vital. Veréis, no me he caracterizado por una precocidad en esto del crecimiento pero eso sí, de siempre me han revuelto los convencionalismos (que no los llamaba así, evidentemente) y me parecía injusto ver lo que sucedía con Jane pero también que era una valiente. Por si alguno aún no lo hubiera leído, Jane Eyre es una niña huérfana que crecerá en un triste colegio de Lowood. Cuando se hace mayor y sale de allí, comienza a trabajar como institutriz en casa de los Rochester, atrayendo en seguida la atención del señor de la casa y hasta ahí puedo contar.

Esta novela fechada en 1847 ha sido tildada de romántica aunque tiene peculiaridades que la diferencian en el estilo y el tema de las propiamente románticas del momento en que fue escrita.

Con ánimo de aportar información os cuento que el principal motivo que llevó a Charlotte Brontë a escribir Jane Eyre fue la creación de un personaje femenino cuyo conflicto se situara entre sus deseos naturales y su condición social. Fue un éxito pero también una polémica, la moral victoriana imperaba y “el ángel del hogar” era el modelo a seguir. Un tiempo en el que, sin ir más lejos, el lenguaje utilizado por la protagonista (Mofada, desagradable, fea, etc.) no se concebían en una dama como la representada. Además Jane Eyre estaba más preocupada por asuntos como la autoestima, el orgullo o la independencia, cuestiones muy poco oportunas. Otro hecho es que fue publicada bajo seudónimo masculino, como ocurrió con tantas otras autoras y escrita tras la presunta lectura de Cumbres borrascosas de su hermana Emily.

Charlotte decidió inspirarse en su propia vida, pobre, poco instruida y con un futuro como institutriz en una casa acomodada. El éxito radicó precisamente en hacer de sus circunstancia personal el testimonio de la situación de la mujer de su tiempo.

Sin querer eternizarme, este año, con motivo del reto y como excusa idónea he releído Jane Eyre. Dudé sobre si asomarme a Vilette, novela menos sonada de la que Virginia Woolf declaró es la obra más perfecta de Charlotte Brontë (la leeré ¿quién soy yo para ponerlo en duda?)

Muchas cosas han cambiado, empezando por el ejemplar, estoy indignadísma porque Alba ha sacado una edición minus preciosa para Cumbres borrascosas y de Jane Eyre no :/  (tenía que decirlo)

De este reencuentro solo puedo decir que Jane Eyre me encanta ¿lo he dicho ya? perdón, no soy objetiva. Cierto es, he cambiado pero Jane no. Un clásico atemporal como todos ellos, que se disfruta pensando en las circunstancias que lo rodearon. Advierto que con tramos enlentecidos (apunte por ser franca) pero destacan sus diálogos (entre Jane y el señor Rochester) la ambientación y por supuesto, por encima de todas las cosas, el carácter de la protagonista.

No siendo suficiente visioné la película, muy fiel al libro (menos mal) y también pasando un fin de semana por casa de mis padres, todavía con el tema en mente, indagué en busca de alguna edición perdida.
No di con ello y consultando a la bibliotecaria, alias mi madre, me dijo solemne: Arriba hay uno, en tal y tal lugar (portentosa memoria la suya, lo sé) y ¡aaaamigos! ahí estaba ¡era mi libro! quién dice mío, dice el de casa de mis abuelos, la edición vapuleada por el tiempo. Emocionada perdida se lo mostré a mi bibliotecaria, sí, la misma misma madre que es la mía y le dije: ¡Es mi libro! y ella contestó: ¡Es el mío! fue el que tuve cuando….

 …y otra crónica fue narrada

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