Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café (Isaac Pachón)

Posted: 31 agosto, 2017 by Marilú

Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café (Isaac Pachón)

Lo que puede dar de sí un café, ¡señor!. Me tocó este libro en un sorteo organizado por Serendipia. La afortunada ganadora de un ejemplar digital, esa era yo, para luego pasar a la sorprendida lectora de un libro de relatos y microrelatos.
Cosas… 
Inician una dedicatoria y una disculpa, a Saint-Exupéry, a su manera y a los jóvenesContinúa una introducción, se nos resuelve la primera duda, el porqué se titula Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café y con curiosidad lo remata un prólogo, ¿esto qué es? una gran complicidad, al menos así lo parece, al menos así me llegó este abrir de boca. Lo siguiente era empezar.
Escribir
Me ha gustado, así, en genérico. Lo que más valoro de este libro es el sello personal. El autor consigue hacer cómplice a quien lee no solo de sus historias sino de la visión. Por eso aplaudo. Por eso y porque lo empecé curioseando y terminé buscando el lapso para continuar (no me gusta leer los relatos seguidos).
Café
Hablando en los términos, si es café para mi está azucarado pero como en todo, hay gustos, y da igual que lo tomes solo y amargo, consigue embaucar y como digo, por eso aplaudo, dejo la taza y leo, dejas el vaso y sigues. Lo sé, soy reticente, descreída, poco dada a dejarme llevar pero aparco mis opiniones para dejarle que cuente; puede que no pensemos lo mismo pero disfruto, tiene su aquel y suena hasta bien, hay musicalidad.
Hasta que se enfría
La cuestión es que son bastantes, 28 y cuando pasas los primeros quieres más y acierta en el orden porque convencen pero luego te vuelves exigente y ya no te sabe igual. Digamos que en el compendio no todos llegan al mismo puerto, lo bueno es que cuando atraca vuelve a brillar y que cierra con nuevas historias para colgarlas en marco.
En resumen
Pachón utiliza gestos cotidianos, salva momentos anodinos para hacerlos emblemáticos. Consigue en pocas líneas y sin grandes florituras ubicar al lector y querer la compañía de sus personajes. Habrá de toda clase y condición, también algún comprimido de fórmula más corta. Lo hará con espontaneidad, con frescura, haciendo que todo cobre sentido cuando termina.
Por finalizar
Estamos en fechas estivales en las que la gente pide el pie de playa, el borde de piscina, el café con hielo o al menos que todo pase como si no pasara, simplemente disfrutar. Pues bien, este es un buen libro para ello. Arranca alguna sonrisa cómplice, hace algún guiño sutil, le da sentido a enigmas del día a día. Por pedir, hubiera pedido que todos me llegasen por igual pero no he contado con esa suerte, tampoco es, ni mucho menos, decepción. Ha sido una grata compañía y una sorpresa leer estos relatos. Creo que harán las delicias de más de un lector. Me quedo con algunas de sus historias como Cruda irrealidadLa escalera, el genial Bellini, el tributo de Los libros que no quiere nadie y la pérdida de la realidad de ese Loco pero en lugar de Punto y final, pediría punto y seguido para saber que más nos tiene por mostrar Pachón, qué más se le puede pedir a un café.

“Hay que estar muy loco para saltar desde siete metros al mar sin pensar en como será la caída. Muy loco para tatuarse un dragón alado en la espalda sin miedo a arrepentirse o al que dirán. Muy, pero que muy loco para no ser consciente del peligro de enamorarse y desenamorarse. No hay que estar muy cuerdo, no.”

Isaac Pachón (Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café)

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