Cajón de arena

Posted: 22 julio, 2016 by Marilú

“De noche, todos los gatos son pardos”, no sé que pretenden con semejante expresión, mi pelaje es más bien grisáceo, atigrado, pero sueltan eso sin pudor alguno el par de frescas, las dos sentadas, allí, en la mesa, al lado de la ventana, en una noche oscura de treinta grados. Me atuso el bigote y ni se inmutan, me lavo por si refrigera y nada. Me pongo en la posición del minino sedente y ni una sonrisa ladea. Se acabó.

No me molesta que hablen de gatos, ni que usen nuestra especie para el refranero. Ahora bien, lo que resulta un incordio es que con este calor se pongan justo en el lugar más fresco de la casa y no contentas con ello, cada vez que me aproxime me suelten un NO avieso y borde. Es cierto que por una entra y por la otra sale, que para algo llevo las orejas bien abiertas y expectantes, pero ahora que han terminado la pizza, que la rubia fuma y mantiene el brazo fuera, que la otra recoge sus piernas en la silla, que parecen relajadas y a lo suyo, AHORA, es el momento.

Subo a los travesaños de la silla, doy un par de vueltas con sigilo, me quedo al filo y giro el cuerpo para engancharme al siguiente nivel. El cojín me recibe tan mullido como de costumbre, el mantel cubre, la mesa tapa, la silla está metida y  mi visión se reduce a las piernas de estas dos, pongo mi mejor cara, retiro lo necesario y asomo, colocando las patitas en el tablero sin mostrar uña, con la mirada más huérfana que manejo. Entonces oigo: ¡Dylan!.

Dylan con tono, Dylan en un sí pero no, un quizá subrepticio, la posibilidad contenida en un par de sílabas, en definitiva, me han visto y en conclusión, hemos avanzado, del NO al nombre. Es hora de dar el siguiente paso.

Brinco y subo, la caja ocupa mi espacio, a pasos cortos, mesurado, me dirijo a ella, sé que tengo las miradas de la concurrencia, ES MI MOMENTO, SEÑORAS. Extiendo la pata y doy un toquecito en el lateral del cuadrilátero que apesta a queso, el cartón está libre, las barrigas llenas, por eso se desplaza y lo pillan.¡Alabado sea Garfield!.

Quitan la caja de mi vista. Mi expresión es otra, mi epopeya lograda. Al fin me repantingo a lo largo. Todo son caricias y palabras llenas. Comentarios sobre lo guapo, lo listo, la elegancia que caracteriza mi abolengo.

Una raza superior, queridas, que ha venido para quedarse.

 

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